jueves 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO 2010. RESUMEN 2009


1. El 2009 Argentina lo empezó con una sequía extendida en gran parte de su territorio y una epidemia de Dengue. Luego, hacia mayo llegó la Gripe A iniciada en México, que alcanzó su pico de infecciones en julio (pleno invierno) y habría infectado a más de 100.000 personas en el país.


2. El 28 de junio el oficialismo pierde las elecciones parlamentarias, pero logra modificar la Ley de medios audiovisuales y reimplantar el fútbol televisado gratuito. La pobreza ya es reconocida en un 30 %, la inseguridad preocupa a la opinión pública más que la economía.


3. En el mundo, EE. UU. tiene su primer presidente negro; los Estados deben salir a socorrer a grandes empresas en peligro de quiebra por efecto de la crisis de las subprimes; un avión de Air France con 228 personas desparace, sus restos son encontrados días más tarde pero la causa del accidente sigue siendo un misterio; y Honduras sufre un golpe de Estado.


4. Y finalmente el año 2009 se llevó para siempre a varias figuras:
1) Fernando Peña (actor argentino)
2) Raúl Alfonsín (ex presidente argentino de 1983-1989)
3) Alejandro Doria (director de cine y Tv, dirigió Esperando la Carroza).
4) Mónica Carranza (fundadora comedor "Los Carasucias"),
5) Mercedes Sosa (cantante argentina),
6) Michael Jackson (cantante pop norteamericano),
7) Karl Malden (actor norteamericano)
8) Paul Samuelson (economista, Premio Nobel 1970)
9) Jorge Barreiro (actor argentino)
10) Andrés Cascioli (Fundador de la revista "Humor·)
11) Juan Alberto Mareco (conductor argentino de Tv),
12) Luis Aguilé (cantante argentino)
13) Félix Luna (historiador argentino)
14) Farrah Fawcet (actriz norteamericana)
15) Mario Benedetti (escritor y poeta uruguayo)
16) Patrick Swayze (actor norteamericano de Ghost, y otros)
17) Edward Kennedy (político norteamericano)
18) Claude Levi-Strauss (antropólogo francés)
19) Corin Tellado (escritora expañola)
20) Ricardo Montalban (actor norteamericano)
21) John Updike (escritor norteamericano)
22) José García Hamilton (historiador argentino)
23) Corazón Aquino (ex presidenta filipina)
24) David Carradine (actor norteamericano de Kung Fu, Kill Bill y otros)
25) Sixto Palavenio (folcklorista argentino)
26) Enrique Mancini (locutor argentino de Tv)
27) Julio Martel (cantante de tangos)

martes 29 de diciembre de 2009

MURIO MONICA CARRANZA, FUNDADORA DEL COMEDOR "LOS CARASUCIAS" DE MATADEROS

En el día de ayer falleció Mónica Carranza, mujer ejemplar que fundó y se cargó en los hombros, allá por 1990, un comedor comunitario que llamó "Los Carasucias" en el barrio de Mataderos, el que abrió (hipoteca mediante de su propia casa) en un galpón. En él dio de comer a incontables chicos y sus familias de la extrema pobreza argentina.

Esta es la contracara de una sociedad donde, por otra parte, crece la delincuencia juvenil que tantro irrita los ánimos sociales. En estos tiempos en que todos los días la televisión no trae un robo aquí y allá cometidos por menores de edad, el sábado pasado, en plena avenida 9 de Julio (aquella que tanto recorren porteños y turistas), a las 22:30 hs. dos chicos se llevaron mi dinero, mi celular y hasta mis cigarrillos. Mandé sendas puteadas al Gobierno nacional y a la policía federal, a los padres de esos chicos por traer al mundo hijos que no pueden mantener y a los mismos ladrones puesto que viven del trabajo ajeno.

Sin celular llamé a la empresa de telefonía movil para cortar el servicio. La primera respuesta de la empresa fue que podía cortar las llamadas salientes pero no las entrantes, cosa extraña, puesto que una vez me atrasé en el pago de la factura y no podía hacer ni recibir llamados. La razón era que mucha gente perdía los celulares y después los encontraba. Por ello había que esperar 12 horas para la interrupción total. Mi caso era distinto pues había una leve diferencia: se trataba de un robo, no de un extravío, y no creo que los ladrones me devolvieran nada. Sólo despues de que me atendió una tercera persona y que se le dijo que a mi celular estaba llamando gente que era atendida por los chorros informándole que ya me habían mandado al otro mundo, el servicio fue cortado en forma total.

Los siguientes días aumentaron mi bronca. La empresa de electricidad me sometió, en la noche, al segundo y sucesivo corte diario de 6 horas promedio, el cual se repite todas las semanas. Extraje pues una conclusión: si opto por no salir afuera por la inseguridad , tampoco tendré calma en mi hogar porque es factible que no tenga luz. Y al no tener luz, tampoco agua, puesto que la bomba del edificio no tendrá energía.

Hecho el reclamo y al preguntar cuando iba a tener garantías de que mañana no volviera a sufrir lo mismo, la telefonista me contestó que para ello debía hacerse una inspección fuera de guardia. Y ante mi lógica pregunta de si la empresa, ante tantos cortes seguidos registrados en la misma zona, no mandaba al auditor sin necesidad de pedido, me contestó que no. Es decir que si media ciudad se queda sin luz dos días seguidos, no denotarán nada anormal. No se preocupen: yo llamaré por todos para que manden el inspector, excepto que alguien quiera relevarme de esa misión.

Hoy cuando volví (de día) al centro para hacer trámites me detuve a mirar un poco más puntillosamente esas calles que nos ufanamos de promocionar. No me preguntes qué tiene de atractivo que la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, esté permanentemente partida en dos por un alambrado preparado de antemano para cualquier manifestación multitudinaria. Ni menos aún nos interroguemos de cómo es posible que desde hace meses haya varias carpas de personas que reclaman, usaron a las palmeras de cimientos, y parece que nadie los oye. La sede de gobierno porteño también luce muy bonita salpicada de manchas de bombas de pintura que le arrojaron. Y es altamente gratificante ver, antes de noche sólo, y ahora de día también, a personas durmiendo en las veredas: una señal incuestionable de que estamos alcanzando la inclusión social de los desfavorecidos. Cuando era niño veía tales escenas sólo en algunas partes del centro: ahora se las ve a toda hora y en todos los barrios de la ciudad. Un termómetro perfecto de nuestro "progreso" económico en los últimos 30 años.

Y no que esté contento con la solvencia ética de esta sociedad en decadencia. En decadencia, sí. Mientras corremos detrás de plasmas, celulares, autos y notebooks que mejoren, en lo estrictamente material, nuestro nivel de vida, esta sociedad se está quedando sin espíritu como un sepulcro que puede ser hermoso por fuera pero por dentro está lleno de pobredumbre.

Carranza era la contracara sí de todo lo anterior. Una mujer que puso manos a la obra, sus propias manos, y arrastró a otros, a todos aquellos que la ayudaron, se ayudaron a sí mismos y ayudaron mediata o inmeditamente a otros. Mi homenaje.

lunes 14 de diciembre de 2009

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO CUMPLE 70 AÑOS. VIVIEN LEIGH

El 15 de diciembre de 1939 se estrenó en Atlanta, Estados Unidos, la película Lo que el viento se llevó, hace 70 años. El film se basa en el libro homónimo de Margaret Mitchell, una periodista que empezó a escribir la novela en 1926 cuando un accidente la obligó a guardar reposo y que sólo escribió ese libro. Aparentemente, luego de 10 años lo que tenía era un manojo desagregado de capítulos, hasta que un editor se interesó por la obra, le pagó una suculenta suma de dinero y Mitchell tuvo que terminarla en tiempo meteórico para publicarla en 1936. La novela (que ganó el Pulitzer de 1937) se convirtió rápidamente en un éxito. Contracara del clásico La cabaña del Tío Tom (1852) que no dejaba bien parado a los sureños respecto del trato que le daban a los esclavos negros, el libro de Mitchell se convirtió en un orgullo de los habitantes del Sur en los años 30, quienes lo bien recibieron porque su autora era sureña. Incluso muchos años después (1982), cuando la publicación de otro libro sobre el tema, Norte y Sur, su autor, John Jakes, recibiría críticas agrias por cómo alguien que no era del Sur se atrevía a escribir sobre los sureños, ejemplo cabal de la supervivencia del aura romántico de la Confederación aún 120 años después del fin de la guerra de Secesión. Y no sólo de ello, sino de la división por la cuestión racial en un país que todavía en los años 60 requería de líderes como Luther King para luchar por los derechos civiles de los negros.

La película cuenta la historia azarosa de Scarlett O´Hara, la hija tempestuosa, egoísta y resuelta de un matrimonio aristocrático del Viejo Sur de Estados Unidos, que en diez años asiste a la destrucción de su riqueza cuando la sangrienta Guerra Civil norteamericana, de su familia, y que en una sociedad machista debe poner manos a la obra para recuperar la prosperidad perdida. El filme no es esencialmente épico, sino que muestra la guerra pero desde el punto de vista civil y, principalmente, femenino: el entusiasmo inicial del Sur que camina hacia un conflicto que será su ruina, el bombardeo y la evacuación de ciudades, el saqueo, el socorro de miles de heridos, el dolor por los familiares y amigos muertos en batalla, y la miseria en que deja a miles de familias. Y en especial, un pasado romántico de rostros queridos que el viento termina llevándose. Tampoco se agota en la guerra sino que muestra el titánico esfuerzo de los sobrevivientes (entre ellos Scarlett) por reponerse. Originalmente Mitchell había titulado su novela "Mañana será otro día" (frase final del libro y del film), hasta que le dio su nombre definitivo el que extrajo de estos versos: «Hubo una tierra de caballeros y campos de algodón llamada el Viejo Sur. Aquí, en este lindo mundo, la galantería hizo su última reverencia... búsquenla sólo en los libros, porque ya no es sino un sueño que se recuerda, una civilización que el viento se llevó». Tampoco el primer nombre de la protagonista fue Scarlett (o Escarlata en español) sino Patsy. Fue un productor independiente, David Selznick, quien asumió el riesgo de filmarla contra las advertencias de otros productores de Hollywood de que las películas sobre la Guerra Civil no daban dinero. Ello a pesar de que el antecedente sobre el tema (el film mudo El nacimiento de una nación, de 1915, que también enfocaba a la sangrienta guerra desde el punto de vista sureño) había sido un éxito de taquilla aunque escandaloso por la discusión racista que había originado.

En 1861, tras la victoria presidencial del abolicionista Abraham Lincoln, once (11) Estados del Sur (una región esclavista y agrícola) decidieron separarse de los Estados Unidos (Unión) para formar una nueva nación, la Confederación. Lincoln los conminó a reintegrarse, pero los sudistas dispuestos a defender su autonomía, asaltaron el Fuerte Sumter en Charleston, el 12 de abril. Era bastante improbable que el Sur ganase la guerra contra el resto de la nación. Aunque contaba con buenos jinetes y generales de prestigio (como Robert Lee), su rival tenía una industria pujante, mayor población, ciudades importantes como Boston, Nueva York y Filadelfia y, en definitiva, más recursos. No obstante los sureños contaban con una carta que podía ser crucial: el posible apoyo de Francia y Gran Bretaña necesitados de su algodón para las fábricas y que sufrirían un perjuicio económico en sus economías si la Unión bloqueaba sus puertos y le impedía exportar sus productos (lo cual ocurrió). Por lo demás, les bastaba a los caballeros del Sur resistir el tiempo necesario hasta que la Unión (o Norte) se cansara y los dejara en paz.

Para los norteamericanos la guerra decidió su destino como país, además de ser la única guerra enteramente americana puesto que no peleó contra un enemigo exterior. El conflicto, más allá del tema detonante de la esclavitud, enfrentó a dos proyectos de nación distintos que habían coexistido en forma paralela en un territorio tan extenso que ambas civilizaciones tenían salida al mar. Esto fue bien distinto a lo que ocurrió en Argentina donde también hubo dos proyectos y guerras civiles pero por el control de la única salida: el puerto de Buenos Aires.

Hasta 1863 la contienda no tuvo un ganador, pero ese año, tras la sangrienta batalla de Gettysburg, el conflicto empezó a inclinarse hacia el bando norteño. El soñado apoyo europeo se diluyó cuando Francia e Inglaterra, sin entrometerse en una guerra ajena, reemplazaron el algodón sureño por el que se cultivaba en Sudáfrica, tanto como se volvieron antiesclavistas puesto que les interesaba erradicar la esclavitud para que se multiplicara una clase proletaria y consumidora. Hasta entonces la guerra había ocurrido mayoritariamente en territorio confederado, salvo por unas pocas intentonas contra Washington, aunque el centro del país rebelde estaba intacto. Pero en 1864 el general William Sherman, sopesando que debía derrumbar al Sur desde adentro, emprendió una ofensiva desde el Oeste contra el corazón del Sur. En una campaña destructiva donde los sudistas intentaron resistir el avance incesante de los invasores, Sherman logró su cometido: cortó la Confederación en dos, ciudades como Atlanta, Columbia y Charleston terminaron vueltas cenizas, y alcanzó la aristrocrática ciudad de Savannah en la Navidad, la que obsequió a Lincoln como regalo. En abril de 1865, exactamente cuatro años después del primer disparo, el Sur se rindió para enfrentar la Reconstrucción y las represalias de los ganadores. Ciertamente el resultado de la guerra empujó a Estados Unidos hacia un crecimiento meteórico que lo llevaría a posicionarse como potencia mundial.


Una actriz británica casi desconocida, Vivien Leigh, se alzó con el disputado papel de Scarlett, e incluso la primera escena del film (el incendio de Atlanta) se rodó sin que la actriz protagónica estuviere elegida y a pesar de que ya habían sido probadas 121 actrices. Fue esa noche mientras ardían decorados de películas como El jardín de Alá y King Kong, que alguien presentó a Vivien Leign a Selznick. Así el papel estelar en un tema tan nacional quedó en manos de una extranjera, puesto que los sureños no habrían visto con buenos ojos que una norteña interpretara el rol de la heroína del Sur. Compartió elenco con el galán del momento, Clark Gable, en el papel de Rhett Butler, un aventurero de mala reputación. Scarlett está enamorada del timorato Ashley Wilkes quien se casa con una mujer cálida e inocente (Melanie Hamilton), bien distinta de ella. En una vuelta del destino, Scarlett debe salvarle la vida a Melanie, cuya muerte le dejaría el camino libre para casarse con Ashley, y la de su hijo recién nacido, y emprender el retorno a la casa paterna. Lo que encuentra es desalentador: su madre muerta, su padre desquiciado, la propiedad sin alimentos y sus hermanas enfermas. Con todo, y sin reparos morales, logra otra vez la riqueza económica y se casa con Rhett. Pero el nunca olvidado amor por Ashley termina haciendo naufragar su matrimonio y perder al único hombre que la ha amado de verdad. La parte final de la película (cuando Rhett dice a Scarlett: "me importa un bledo") debió superar la censura del moralista Código Hayes que multaba las malas palabras, pero Selznick decidió mantener la palabra "bledo" para ser fiel a la novela.


Vivien Leigh interpretó a otras mujeres tempestuosas despues de Lo que el viento se llevó: a la suicida Ana Karenina de la obra de Tolstoi; la sufrida amante del almirante Nelson, héroe de Trafalgar, en Lady Hamilton, que debe resignarse a ser la segunda de un hombre casado; la actriz decadente enfrascada con un gigoló en La primavera romana de la señora Stone; la prostituta enamorada de un militar en el Londres bombardeado por los nazis en El puente de Waterloo; y la enfermiza y desequilibrada Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, atormentada por el cruel Stanley Kowalski (Marlon Brando), donde vuelve a representar a una mujer sureña pero en el siglo XX. Falleció de tuberculosis el 8 de julio de 1967.

POBREZA EN ARGENTINA. LA GENTE EN SITUACION DE CALLE. MAYOR LA BRECHA ENTRE RIOS Y POBRES

Ayer en la noche, caminando por el centro, encontré a una madre tirada en un sucio colchón en plena avenida Callao. A su lado había un bebé que no llegaba al año de vida. Ya en la tarde había visto gente durmiendo en la Av. Corrientes (en el barrio de Almagro), y el fenómeno se puede encontrar en barrios más lejanos como Flores, Liniers y Villa Luro. Quizá mi asombro radicó en que había visto a muchos ancianos, madres y jóvenes durmiendo en la vereda, pero jamás hasta ahora a un niño de meses. Tan mal-acostumbrados estamos como sociedad a estas imágenes, que poca discusión acarrean, y si como dice el refrán el hombre es un animal de costumbres, nos hemos resignado a lo malo.

La gente en "situación de calle" es un nefasto termómetro social sobre nuestra decadencia. Cuando era chico veía esas escenas en el centro, donde siempre fueron comunes, aunque grande fue mi espanto cuando hacia el año 1999 gente en la calle empezó a verse en los barrios alejados del corazón de Buenos Aires, durmiendo en plena vereda o en los refugios de bancos y negocios.

Lejos pues de ser el modelo económico argentino inclusivo, la pobreza se ha convertido en un mal endémico de medición dudosa como todo lo que se mide en Argentina. Una pobreza de difícil desarraigo agravada por una sociedad que se deteriora eticamente. La puja distribucionista es tan cruda que ahonda la distancia entre favorecidos y desfavorecidos, y en lugar de pacificar, el modelo enciende día a día el conflicto social. Una verdadera guerra de todos contra todos, apenas pintada con el color de que "las cosas no están tan mal" y que hay un gobierno con un dudoso proyecto de reparto equitativo de la riqueza. Ingresos mayores que podrán ser dirigidos a adquirir más televisores-plasmas, notebooks, zapatillas o heladeras, pero que no alcanzarán para que los pobres abandonen la fila de los pobres. Seguimos la lógica del pollo: se nos enciende la luz para que consumamos sin parar y engordemos, puesto que desde el Plan de Convertibilidad (1991) en adelante los argentinos medimos el progreso por nuestra capacidad de adquirir una cocina, viajar a Miami o comprar el perfume Calvin Klein o Carolina Herrera.

Para peor, entre lo banal y lo frívolo, la sociedad olvida la discusión de los temas cruciales. El Parlamento podrá gastar tiempo forcejeando por una ley de medios y de partidos políticos, y la presidencia hacer gala de pasar gran parte viajando, lanzando planes sociales o emitiendo monólogos, pero los remedios parecen no sanar al enfermo.

miércoles 9 de diciembre de 2009

CASO POMAR: HALLAZGO Y VERGUENZA POR LAS FALLAS EN LA INVESTIGACION

En un capítulo de los Simpson, el abuelo Abe se convierte en el vendedor ambulante de un tónico energizante de su invención que empieza a alterar el comportamiento de los adultos de Springfield. En efecto, cada día las calles se vaciaban y los adultos se encerraban en sus casas. Los niños, desorientados, empezaron a elucubrar cual era el motivo y pensaron en un complot con ayuda de seres del espacio, a pesar de la opinión de Lisa que afirmaba, que por lo general, la hipótesis más sencilla es la verdadera. Lo cierto era que los adultos desaparecían para hacer el amor, llevados por el efecto afrodisíaco del tónico del abuelo Abe.


Pues bien: el 14 de noviembre una familia que había salido de viaje desapareció por completo en el camino a Pergamino, a 222 km. de la capital nacional. Con el paso de los días empezaron a tejerse distintas hipótesis para explicar algo tan extraño. Hubo personas que aseguraron verlos en otras provincias, se realizaron allanamientos en sus propiedades, se barajó un crimen o suicidio, y hasta algunos afirmaron que los habían abducido los Ovnis. Lo cierto es que 24 días más tarde se encontró el automóvil volcado a metros de la ruta y se supo que la familia había sufrido un accidente de tránsito fatal ese día.


El ministro de justicia bonaerense dijo que no había podido encontrarse por ser amplia la zona de búsqueda y porque el auto estaba oculto por pastizales altos, y hasta algunos periodistas hablaron de como había podido pasar inadvertido para los ojos espciales de los investigadores. Lo cierto es que no hay que tener un ojo o un instinto muy avisor para suponer que en una llanura chata y despejada como la de Buenos Aires, si no se encontraba nada a simple vista había que buscar en lugares con alguna dificultad. El auto fue encontrado en un manchón con unos cuantos árboles y pastos altos en medio de la planicie interminable, a escasos metros de la ruta, y no en una selva del tamaño del Amazonas. Aún más, como mostró la TV ayer, el auto volcado era visible fácilmente desde el aire. Ello sin hablar de que la zona de búsqueda se había limitado a 100 km de ruta, un tramo corto considerando que en Argentina un viaje desde capital a Orán (Salta) es de 1800 km o hasta Ushuaia de 3.048 km.


Por supuesto, el epílogo (la posibilidad menos rebuscada: un accidente) resulta tan inversoimil después de 24 días de expectativa nacional, que se instalaron dudas, y dejó malparadas a las autoridades causando ya que rodaran cabezas por tanta desidia en la investigación.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
El señor de los Nazgul, en la batalla final

LA GUERRA DE LOS MUNDOS

LA GUERRA DE LOS MUNDOS
Versión 1953

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO
Scarlett O'Hara (Vivien Leigh, 1939)

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