El día de hoy sumó nuevas muertes al número de decesos por la Gripe A H1N1 (porcina) con lo cual el número de decesos en Argentina asciende a 37. El número de infectados subió (según el último conteo gubernamental) a 1.587 personas (incluyendo a 2 funcionarios del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), aunque las cifras oficiales están cada vez más en duda, como todas las estadísticas en este país.
Incluso la situación aquí ya ha superado en víctimas fatales a las vecinas Chile (donde la epidemia se expandió con antelación, tiene 3 veces más infectados que Argentina -6211 casos- y 12 muertes), Uruguay (que recién el lunes registró el primer deceso, con 193 contagiados al 23 de junio) y Brasil (que suma casi 700 contagiados y un solo fallecido), todos estos países también atravesando el invierno. A may
or abundamiento (salvando la diferencia estacional), supera a Canadá que con casi 8.000 infectados (es decir, cuatro veces más que en Argentina) acumuló hasta ayer 25 decesos; a Gran Bretaña con tres fallecimientos, aunque más de 4.200 contagiados, y hoy España tuvo su primera muerte (la cuarta en Europa) con 717 casos (la mitad que en Argentina), aunque la Gripe llegó allí antes que aquí.
Lisa y llanamente, Argentina (que reportó su primer caso el 7 de mayo, a posteriori de los detectados en otras partes del mundo) ha ascendido en mortalidad desde los últimos puestos a los primeros, a pesar de tener un número –oficial- de infectados bajo, arrojando una duda crucial ya sea sobre la política de salud, la cobertura sanitaria de la población (una población que hace unos meses soportó otra epidemia, la del Dengue) o, directamente, las cifras oficiales.
En efecto, una médica del Hospital Italiano informó tres muertes en ese hospital que no fueron incluidas, médicos de distintas instituciones de salud reconocen que no se puede determinar la cantidad de contagiados y la asociación Médicos Sin Banderas estima en más de 10.000 los infectados en un país donde ya se afirma que la Gripe A circula con mayor velocidad que la influenza común. Incluso los casi 1.600 casos comunicados por el Gobierno sólo se refieren a los casos reportados debiéndose tener en cuenta además que desde hace una semanas las autoridades anunciaron que iban a concentrarse a las personas de grupos de riesgo.
Tal como opiné en el post del jueves 25 respecto de la suspensión de las elecciones que ocurrieron el domingo, hoy se supo que la renunciante Ministra de Salud Graciela Ocaña y sus asesores habían solicitado la postergación de los comicios en razón de la epidemia, cosa que no recibió una respuesta política, arrojando aún más cuestionamientos sobre el modo en que el Estado está enfrentando la coyuntura. Sin embargo algo es claro: sólo cuando se terminó de contar el último voto, los gobiernos nacional y provinciales lanzaron una batería de medidas. Sea como fuere, mientras el Estado Nacional demora la declaración de la emergencia sanitaria, 17 Estados provinciales suspendieron las clases y declararon la emergencia en sus territorios.
Agrava más la situación las bajas temperaturas (inferiores al invierno 2008), aunque la cercanía de la primavera y el verano podrían enfrentarnos al rebrote del Dengue (puesto que el mosquito transmisor necesita de temperaturas altas), frente al cual no hay muchos datos respecto de qué se está haciendo en el invierno para acabar con las larvas.
Incluso la situación aquí ya ha superado en víctimas fatales a las vecinas Chile (donde la epidemia se expandió con antelación, tiene 3 veces más infectados que Argentina -6211 casos- y 12 muertes), Uruguay (que recién el lunes registró el primer deceso, con 193 contagiados al 23 de junio) y Brasil (que suma casi 700 contagiados y un solo fallecido), todos estos países también atravesando el invierno. A may
or abundamiento (salvando la diferencia estacional), supera a Canadá que con casi 8.000 infectados (es decir, cuatro veces más que en Argentina) acumuló hasta ayer 25 decesos; a Gran Bretaña con tres fallecimientos, aunque más de 4.200 contagiados, y hoy España tuvo su primera muerte (la cuarta en Europa) con 717 casos (la mitad que en Argentina), aunque la Gripe llegó allí antes que aquí.Lisa y llanamente, Argentina (que reportó su primer caso el 7 de mayo, a posteriori de los detectados en otras partes del mundo) ha ascendido en mortalidad desde los últimos puestos a los primeros, a pesar de tener un número –oficial- de infectados bajo, arrojando una duda crucial ya sea sobre la política de salud, la cobertura sanitaria de la población (una población que hace unos meses soportó otra epidemia, la del Dengue) o, directamente, las cifras oficiales.
En efecto, una médica del Hospital Italiano informó tres muertes en ese hospital que no fueron incluidas, médicos de distintas instituciones de salud reconocen que no se puede determinar la cantidad de contagiados y la asociación Médicos Sin Banderas estima en más de 10.000 los infectados en un país donde ya se afirma que la Gripe A circula con mayor velocidad que la influenza común. Incluso los casi 1.600 casos comunicados por el Gobierno sólo se refieren a los casos reportados debiéndose tener en cuenta además que desde hace una semanas las autoridades anunciaron que iban a concentrarse a las personas de grupos de riesgo.
Tal como opiné en el post del jueves 25 respecto de la suspensión de las elecciones que ocurrieron el domingo, hoy se supo que la renunciante Ministra de Salud Graciela Ocaña y sus asesores habían solicitado la postergación de los comicios en razón de la epidemia, cosa que no recibió una respuesta política, arrojando aún más cuestionamientos sobre el modo en que el Estado está enfrentando la coyuntura. Sin embargo algo es claro: sólo cuando se terminó de contar el último voto, los gobiernos nacional y provinciales lanzaron una batería de medidas. Sea como fuere, mientras el Estado Nacional demora la declaración de la emergencia sanitaria, 17 Estados provinciales suspendieron las clases y declararon la emergencia en sus territorios.
Agrava más la situación las bajas temperaturas (inferiores al invierno 2008), aunque la cercanía de la primavera y el verano podrían enfrentarnos al rebrote del Dengue (puesto que el mosquito transmisor necesita de temperaturas altas), frente al cual no hay muchos datos respecto de qué se está haciendo en el invierno para acabar con las larvas.














