En el día de ayer falleció Mónica Carranza, mujer ejemplar que fundó y se cargó en los hombros, allá por 1990, un comedor comunitario que llamó "Los Carasucias" en el barrio de Mataderos, el que abrió (hipoteca mediante de su propia casa) en un galpón. En él dio de comer a incontables chicos y sus familias de la extrema pobreza argentina.
Esta es la contracara de una sociedad donde, por otra parte, crece la delin
cuencia juvenil que tantro irrita los ánimos sociales. En estos tiempos en que todos los días la televisión no trae un robo aquí y allá cometidos por menores de edad, el sábado pasado, en plena avenida 9 de Julio (aquella que tanto recorren porteños y turistas), a las 22:30 hs. dos chicos se llevaron mi dinero, mi celular y hasta mis cigarrillos. Mandé sendas puteadas al Gobierno nacional y a la policía federal, a los padres de esos chicos por traer al mundo hijos que no pueden mantener y a los mismos ladrones puesto que viven del trabajo ajeno.
cuencia juvenil que tantro irrita los ánimos sociales. En estos tiempos en que todos los días la televisión no trae un robo aquí y allá cometidos por menores de edad, el sábado pasado, en plena avenida 9 de Julio (aquella que tanto recorren porteños y turistas), a las 22:30 hs. dos chicos se llevaron mi dinero, mi celular y hasta mis cigarrillos. Mandé sendas puteadas al Gobierno nacional y a la policía federal, a los padres de esos chicos por traer al mundo hijos que no pueden mantener y a los mismos ladrones puesto que viven del trabajo ajeno. Sin celular llamé a la empresa de telefonía movil para cortar el servicio. La primera respuesta de la empresa fue que podía cortar las llamadas salientes pero no las entrantes, cosa extraña, puesto que una vez me atrasé en el pago de la factura y no podía hacer ni recibir llamados. La razón era que mucha gente perdía los celulares y después los encontraba. Por ello había que esperar 12 horas para la interrupción total. Mi caso era distinto pues había una leve diferencia: se trataba de un robo, no de un extravío, y no creo que los ladrones me devolvieran nada. Sólo despues de que me atendió una tercera persona y que se le dijo que a mi celular estaba llamando gente que era atendida por los chorros informándole que ya me habían mandado al otro mundo, el servicio fue cortado en forma total.
Los siguientes días aumentaron mi bronca. La empresa de electricidad me sometió, en la noche, al segundo y sucesivo corte diario de 6 horas promedio, el cual se repite todas las semanas. Extraje pues una conclusión: si opto por no salir afuera por la inseguridad , tampoco tendré calma en mi hogar porque es factible que no tenga luz. Y al no tener luz, tampoco agua, puesto que la bomba del edificio no tendrá energía.
Hecho el reclamo y al preguntar cuando iba a tener garantías de que mañana no volviera a sufrir lo mismo, la telefonista me contestó que para ello debía hacerse una inspección fuera de guardia. Y ante mi lógica pregunta de si la empresa, ante tantos cortes seguidos registrados en la misma zona, no mandaba al auditor sin necesidad de pedido, me contestó que no. Es decir que si media ciudad se queda sin luz dos días seguidos, no denotarán nada anormal. No se preocupen: yo llamaré por todos para que manden el inspector, excepto que alguien quiera relevarme de esa misión.
Hoy cuando volví (de día) al centro para hacer trámites me detuve a mirar un poco más puntillosamente esas calles que nos ufanamos de promocionar. No me preguntes qué tiene de atractivo que la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, esté permanentemente partida en dos por un alambrado preparado de antemano para cualquier manifestación multitudinaria. Ni menos aún nos interroguemos de cómo es posible que desde hace meses haya varias carpas de personas que reclaman, usaron a las palmeras de cimientos, y parece que nadie los oye. La sede de gobierno porteño también luce muy bonita salpicada de manchas de bombas de pintura que le arrojaron. Y es altamente gratificante ver, antes de noche sólo, y ahora de día también, a personas durmiendo en las veredas: una señal incuestionable de que estamos alcanzando la inclusión social de los desfavorecidos. Cuando era niño veía tales escenas sólo en algunas partes del centro: ahora se las ve a toda hora y en todos los barrios de la ciudad. Un termómetro perfecto de nuestro "progreso" económico en los últimos 30 años.
Y no que esté contento con la solvencia ética de esta sociedad en decadencia. En decadencia, sí. Mientras corremos detrás de plasmas, celulares, autos y notebooks que mejoren, en lo estrictamente material, nuestro nivel de vida, esta sociedad se está quedando sin espíritu como un sepulcro que puede ser hermoso por fuera pero por dentro está lleno de pobredumbre.
Carranza era la contracara sí de todo lo anterior. Una mujer que puso manos a la obra, sus propias manos, y arrastró a otros, a todos aquellos que la ayudaron, se ayudaron a sí mismos y ayudaron mediata o inmeditamente a otros. Mi homenaje.

2 comentarios:
Monica Carranza una Gran Mujer, Dios Te Bendiga.
Cuánto hacía que no pasaba por acá, Germánico. Te dejo un gran abrazo y espero que este 2010 seas muy feliz.
Abrazo!
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