martes 24 de febrero de 2009

DUELO DE CIVILIZACIONES (X): TRISTE Y SOLITARIO ADIOS

En el siguiente día, la nave de Buenos Aires seguía allí, pero ahora iluminada por la luz del sol. Los porteños en masa mostraban un comportamiento inusual: había gentíos en plaza de Mayo, junto al Obelisco y en el Puerto, y todos miraban, miraban hacia arriba. En la ciudad nadie hablaba de otra cosa; era el tema de conversación de las señoras coquetas en los cafés; de los empleados en el almuerzo; de los abogados en los juzgados y en las audiencias de mediación. Incluso ese día no hubo manifestaciones de reclamos al gobierno en las calles céntricas. Varios habitantes de la capital tuvieron sus cinco minutos de fama cuando, ante el primer micrófono que se les ofreció, hablaron como si fueran expertos; unos dedujeron que los alienígenas venían en paz; otros aseguraron lo contrario; y algunos afirmaron que de seguro tenían soluciones para problemas tales como la inflación, la inseguridad y el desempleo.


Sí; esa mañana todos los televisores mostraron postales de grandes aparatos sobre el Capitolio de Washington, la Torre Eiffel, el Kremlin de Moscú o las milenarias pirámides de Egipto. No hubo, en definitiva, gran cambio entre el día y la noche, excepto en Camila.

Era la mañana en que su ex prometido tomaba el micro para viajar a Buenos Aires, donde lo esperaba una propuesta de trabajo. Tal cosa estaba arreglada de antemano, y los novios habían contado con el empleo para casarse e instalarse en Buenos Aires. Y aunque ya no estuvieran juntos, él iba a presentarse en la compañía que lo esperaba. La furia anterior se había disipado en ella, y el primer pensamiento que la había atormentado al despertar era que había salido de su vida. Y sin la seguridad de que el rostro de ella fuera el último que él quería ver, se incorporó, se vistió y salió camino de la terminal. Antes de dormirse le había contado a su madre lo ocurrido, y le había asegurado que nada más quería saber con el muchacho. Más ahora volvía sobre sus palabras, y sin reparar en su dignidad, caminaba hacia la parada de micros, ya para despedirlo, ya para intentar recomponer las cosas. Pero cuando llegó al lugar el temor que traía se materializó.

El no estaba sólo, y no necesitaba de ella para que alguien lo despidiera: la muchacha de la noche estaba allí para hacerlo en su lugar. En derredor había docenas de personas intercambiando frenéticamente novedades sobre la llegada de los visitantes del espacio; manos ávidas que demandaban el periódico que en primera plana traía una foto de la nave espacial arriba del Cabildo porteño. Aquí y allá había hombres curiosos o angustiados que no esperaban llegar a sus trabajos o a sus casas para leer las noticias, y se ponían a leerlas ahí mismo y a hablar entre ellos: “Al parecer, de un momento a otro algunos de ellos se reunirán con distintos reyes y presidentes”, oyó decir a uno; “Esto no me gusta nada”, escuchó que otro contestaba. Pero para ella el tema no tenía importancia alguna.


Ahí estaba él a punto de salir para siempre de su existencia; su amante abrazándolo y deseándole suerte; y ella, (una tonta que lo amaba y que, a pesar de todo, había llegado hasta ahí para despedirlo) oculta detrás de una columna, con los ojos húmedos de lágrimas y el corazón destrozado.


Continua mañana (premios en siguiente post)

14 comentarios:

MATANUSKA dijo...

genial el relato, uyss y yo prendiéndome esto.

saluditos

Juanma dijo...

Esa historia de amor paralela me tiene enganchado del todo. La mayor noticia posible sobre el mundo y nuestra Camila descorazonada. Fascinante.

Abrazos.

Carmen dijo...

Pobre Camila... debe de olvidarse de una vez por todas de su novio.

¿Qué pasará con los extraños visitantes? Estoy super enganchada y muy intrigada

Un besito y buen día

kuoremio07@gmail.com.ar dijo...

Describes, a Buenos Aires , sin manifestaciones, pero que vengan los marcianos! Hay Camila puede esperar sentada a su novio, COMO DIJO CARMEN QUE SE OLVIDE!

Juan dijo...

Norber: como va?? Hey muy bueno el relato eh :) y gracias por pasarte a comentar lo de los oscars!
BESON!

Juancho!

Sandra... dijo...

Es demasiado para una sola persona: tener a los alienígenas sobre su cabeza y estar pasando por ese trance amoroso tan malo!
Aunque me parece que a Camila, lo de los ET no le mueve ni un pelo.. pobre!!
Seguimos la historia!! Buen día Ger!

Guty dijo...

Lo que lamento es habernos perdido el remedio para la inflación y el desempleo :)
Congrats por los premios.

Lola Mariné dijo...

Pobre Camila...que triste es el desamor.
Aunque en estos casos una invasion de extraterrestres viene que ni pintada, para distraerse.

El peregrino dijo...

«Ahí estaba él a punto de salir para siempre de su existencia; su amante abrazándola y deseándole suerte». ¡Qué triste! Unos que vienen: los extraterrestres; otros que se van: ya sabemos.
Hasta mañana.

HUGO dijo...

Hy que tomarse su tiempo para estos excelentes relatos...pero vale el premio,saludos.

Passion dijo...

Regalito en mi blog ;)
Besote.

Silvia dijo...

hola! qué historia....pobre Camila me duele pobre ...y los visitantes para qué se reunen con los políticos...
me atrapas...besos.
silvia cloud

tia elsa dijo...

Que cosa el amor con todo lo que estaba pasando y ella preocupada y dolorida por la traición y pérdida de su novio. Somos chapitas las mujeres jajaja. Besos tia Elsa.

Germanico dijo...

Gracias a todos por los comentarios.

Saludos

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