La película cuenta la historia azarosa de Scarlett O´Hara, la hija tempestuosa, egoísta y resuelta de un matrimonio aristocrático del Viejo Sur de Estados Unidos, que en diez años asiste a la destrucción de su riqueza cuando la sangrienta Guerra Civil norteamericana,
de su familia, y que en una sociedad machista debe poner manos a la obra para recuperar la prosperidad perdida. La obra no es principalmente épica, sino que muestra la guerra pero desde el punto de vista civil y, principalmente, femenino: el entusiasmo inicial del Sur que camina hacia un conflicto que será su ruina, el bombardeo y la evacuación de ciudades, el saqueo, el socorro de miles de heridos, el dolor por los familiares y amigos muertos en batalla, y la miseria en que deja a miles de familias. Y en especial, un pasado romántico y rostros queridos que el viento termina llevándose. Tampoco se agota en la guerra sino que muestra el titánico esfuerzo de los sobrevivientes (entre ellos Scarlett) por reponerse. Originalmente Mitchell había titulado su novela "Mañana será otro día" (frase final del libro y del film), hasta que le dio su nombre definitivo el que extrajo de estos versos: «Hubo una tierra de caballeros y campos de algodón llamada el Viejo Sur. Aquí, en este lindo mundo, la galantería hizo su última reverencia... búsquenla sólo en los libros, porque ya no es sino un sueño que se recuerda, una civilización que el viento se llevó». Tampoco el primer nombre de la protagonista fue Scarlett (o Escarlata en español) sino Patsy. Fue un productor independiente, David Selznick, quien asumió el riesgo de filmarla contra las advertencias de otros productores de Hollywood de que las películas sobre la Guerra Civil no daban dinero. Ello a pesar de que el antecedente sobre el tema (el film mudo El nacimiento de una nación, de 1915, que también enfocaba a la sangrienta guerra desde el punto de vista sureño) había sido un éxito de taquilla aunque escandaloso por la discusión racista que había originado.
va York y Filadelfia y, en definitiva, más recursos. No obstante los sureños contaban con una carta que podía ser crucial: el posible apoyo de Francia y Gran Bretaña necesitados de su algodón para las fábricas y que sufrirían un perjuicio económico en sus economías si la Unión bloqueaba sus puertos y le impedía exportar sus productos (lo cual ocurrió). Por lo demás, les bastaba a los caballeros del Sur resistir el tiempo necesario hasta que la Unión (o Norte) se cansara y los dejara en paz.Para los norteamericanos la guerra decidió su destino como país, además de ser la única guerra enteramente americana puesto que no peleó contra un enemigo exterior. El conflicto, más allá del tema detonante de la esclavitud, enfrentó a dos proyectos de nación distintos que habían coexistido en forma paralela en un territorio tan extenso que amba civilizaciones tenían salida al mar. Esto fue bien distinto a lo que ocurrió en Argentina donde también hubo dos proyectos y guerras civiles pero por el control de la única salida: el puerto de Buenos Aires.
adores. Ciertamente el resultado de la guerra empujó a Estados Unidos hacia un crecimiento meteórico que lo llevaría a posicionarse como potencia mundial.
Una actriz británica casi desconocida, Vivien Leigh, se alzó con el disputado papel de Scarlett, e incluso la primera escena del film (el incendio de Atlanta) se rodó sin que la actriz protagónica estuviere elegida y a pesar de que ya habían sido probadas 121 actrices. Fue esa noche mientras ardían decorados de películas como El jardín de Alá y King Kong, que alguien presentó a Vivien Leign a Selznick. Así el papel estelar en un tema tan nacional quedó en manos de una extranjera, puesto que los sureños no habrían visto con buenos ojos que una norteña interpretara el rol de la heroína del Sur. Compartió elenco con el galán del momento, Clark Gable, en el papel de Rhett Butler, un aventurero de mala reputación. Scarlett está enamorada del timorato Ashley Wilkes quien se casa con una mujer cálida e inocente (Melanie Hamilton), bien distinta de ella. En una vuelta del destino, Scarlett debe salvarle la vida a Melanie, cuya muerte le dejaría el camino libre para casarse con Ashley, y la de su hijo recién nacido, y emprender el retorno a la casa paterna. Lo que encuentra es desalentador: su madre muerta, su padre desquiciado, la propiedad sin alimentos y sus hermanas enfermas. Con todo, y sin reparos morales, logra otra vez la riqueza económica y se casa con Rhett. Pero el nunca olvidado amor por Ashley termina haciendo naufragar su matrimonio y perder al único hombre que la ha amado de verdad. La parte final de la película (cuando Rhett dice a Scarlett: "me importa un bledo") debió superar la censura del Código Hayes que multaba las malas palabras, pero Selznick decidió mantener la palabra "bledo" para ser fiel a la novela.
Vivien Leigh interpretó a otras mujeres tempestuosas despues de Lo que el viento se llevó: a la suicida Ana Karenina de la obra de Tolstoi; la sufrida amante del almirante Nelson, héroe de Trafalgar, en Lady Hamilton, que debe resignarse a ser la segunda de un hombre casado; la actriz decadente enfrascada con un gigoló en La primavera romana de la señora Stone; la prostituta enamorada de un militar en el Londres bombardeado por los nazis en El puente de Waterloo; y la enfermiza y desquilibrada Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, atormentada por el cruel Stanley Kowalski (Marlon Brando), donde vuelve a representar a una mujer sureña pero en el siglo XX. Falleció de tuberculosis el 8 de julio de 1967.



























































